Texto prestado "Relatos Cóncavos"
Siete horas interrumpidas separan el destino que recorro a diario. Una, dos, tres, cuatro, cinco y quizás más veces en el día hago el mismo recorrido, cada vez en sentido contrario.
El shock eléctrico, que más bien parece una tortura al momento de iniciar la marcha, me trae muchos recuerdos desagradables. Quién gustaría que a diario y cada vez que inicia la ruta, llegara el guardia poseedor de un “poder” divino para electrocutarte los testículos? Es un evento desesperante, de total impotencia, que gatilla un fluir de adrenalina. Hay que dar gracias a la adrenalina, ya que la única forma de escape; te saca de la realidad invitándote a revivir, más bien soñar gratos momentos. Es entonces, en un estado de pseudo realidad, en que es posible encontrar la libertad y paz interior; única opción para sobrevivir una sobrecarga de corriente seguido de una sesión de preguntas y golpes por doquier. – La verdad, dime la verdad !! – sentencia histórica que ha marcado regímenes dictatoriales y tiranías.
Qué mierda hay en la cabeza de ellos? A veces, llego a creer que nada o quizás una deformación cultural histórica, de la que las sociedades son responsables.
Poder, control, riqueza, es mucha la gente que sueña con ella, pero dónde queda la persona y su misión “racional” en la tierra? Pero en fin, así y todo, día a día me encuentro en cada viaje con gente que padece esta anomalía. Normalmente lucen radiantes, recién bañados, ocultos bajo un traje que les “garantiza” poder, personalidad…!!
Así es mi pueblo en el que me crié, todo entra por la vista y el proceso es tan rápido que al cabo de un par de segundos habremos aceptado uno más de ellos dentro de los nuestros.
Seis de la mañana, se suben los primeros, ordenados y uniformados como para un velorio. Tonos grises, perfumes, celulares, notebooks colgando, relojes de oro, sendas cadenas colgando ocultas detrás de la ropa, chequeras que abultan los bolsillos traseros, zapatos relucientes, gomina en el pelo, dientes recién lavados (única vez en el día).
Esos son los conciudadanos con que lidio a diario, dentro de un círculo vicioso, donde el remarcar o sobresalir en una de estas cualidades señalarán un cierto status conciente sobre los demás.
Nadie se siente cómodo; en la apariencia convive la envidia y no hay espacio para la felicidad.

2 Comments:
Excelente relato de don Carlos Jorquera (por casualidad, amiga Mariely ¿don Carlos no tendrá un parentezco con los corresponsales de ATINA CHILE, Jorge Jorquera y Paz "Gentzane" Jorquera?).
1:05 PM
Oye que buen Relato
Me interesó tu propuesta
saludos
8:14 PM
Post a Comment
<< Home